Salud hepática

Hígado graso: qué es y cómo se evalúa.

Por qué suele pasar desapercibido, cuándo conviene estudiarlo y qué aporta la elastografía.

El hígado graso (esteatosis) es la acumulación de grasa dentro del hígado. Es muy frecuente y casi nunca da síntomas, por eso muchas personas lo descubren por casualidad en una ecografía o un análisis.

Por qué importa.

En la mayoría de los casos se mantiene estable. Pero en algunas personas la grasa genera inflamación y, con los años, fibrosis: tejido que endurece el hígado y puede llegar a provocar cirrosis hepática. Lo que define el pronóstico no es la grasa, sino el grado de fibrosis.

En muchos casos la progresión puede evitarse con tratamiento y controlarse con elastografía hepática.

Quiénes tienen más riesgo.

  • Personas con diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina.
  • Sobrepeso u obesidad, sobre todo con grasa abdominal.
  • Colesterol o triglicéridos elevados, presión alta.
  • Consumo frecuente de alcohol.

Cómo se evalúa.

La ecografía puede sugerir que hay grasa, pero no la cuantifica ni mide la fibrosis. Cuando la ecografía muestra hígado graso, la elastografía hepática mide las dos cosas en unos minutos y sin agujas, y permite repetir la evaluación en el tiempo para ver cómo evoluciona.

Se puede revertir.

Bajar entre un 5% y un 10% del peso, moverse más, reducir el alcohol y controlar la diabetes y el colesterol disminuye la grasa del hígado y puede frenar la fibrosis. Tu médico te va a orientar según tu caso.

Información para pacientes. Este contenido es orientativo y no sustituye la consulta con tu médico.

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